Mi experiencia en maratón

El 22 de enero de 2017 corrí la SB Hotels Marató de Tarragona, mi primer y, por ahora, único maratón. Por aquel entonces hacía bastante que no competía, pero seguir a Valentí Sanjuan por Internet durante su tercer intento de acabar la Powerade NonStop Madrid Lisboa, una carrera en bicicleta de 770 kilómetros sin parar con un tiempo límite de 55 horas, me motivó a plantearme un reto grande. Seguí un plan de entreno de tres meses pero como era octubre y el maratón era en enero, decidí prepararlo en cuatro.

Octubre fue el primer mes de entreno, en el que tocó reactivarme. Al no haber entrenado en verano, mis ritmos eran bastante lentos pero gracias a los entrenos de fartlek mejoré bastante en ese aspecto, pasando de ritmos de unos 5:40min/km a ritmos de 5min/km. En el segundo mes aumentaron los kilómetros por entreno y los días de entreno a la semana. El tercer mes más o menos era igual que el anterior en cuanto a entrenos y lo aguanté bien, salvo por algunas sobrecargas musculares ocasionales que se arreglan con una visita al fisio. En diciembre corrí la Mitja Marató de Tarragona por segunda vez mejorando mi marca anterior en unos 22 minutos. Es bastante tiempo, pero hay que tener en cuenta que para correr mi primera media maratón no entrené y peté en el kilómetro 15, como buen novato que era. A finales de diciembre hice un test de entreno de 30 kilómetros para ver qué tal aguantaba, y me alegré al ver que estaba manteniendo los ritmos de los primeros kilómetros en los últimos.

Para el mes de enero, el plan era seguir con el ritmo de entrenos de diciembre haciendo tápering (reducción del volumen de entrenos las últimas semanas antes de la carrera para estar más descansado) las últimas dos semanas. Pero no fue así. El 4 de enero de 2017 (¡cómo olvidar esta fecha!) estaba entrenando y bajé de la acera para esquivar a unos peatones. Al subir a la acera de nuevo tuve la mala suerte de que el bordillo estaba muy alto y tropecé con él. ¡M***da! Al poner el pie en el suelo doblé el tobillo y caí con todo el peso del cuerpo sobre él. No podía creer lo que estaba pasando, ya que pensaba que el trabajo de tres meses de entreno se había fastidiado en una caída de 10 segundos. El mismo día tenía el tobillo como una pelota de tenis y no podía andar sin cojear. Mentalmente estaba bastante hundido, pero animado.

El día siguiente fui al fisio a valorar el daño. Me hizo un vendaje y me citó para dos días después. Después de tanto entrenar me costaba ser racional y prefería intentarlo y no acabar a directamente no intentarlo, así que en la segunda visita le pregunté qué le parecería si corría la maratón igual. Puso una cara rara y me dijo que esperara una semana, y que viera cómo evolucionaba la lesión. Al cabo de una semana ya podía apoyar el pie en el suelo y andar bien, pero el tobillo seguía igual de hinchado. El fisio me dijo que probara a entrenar por tierra, ya que es más blando, que después de cada entreno me pusiera hielo en la lesión y que después del maratón parara un tiempo para recuperar. El primer entreno fue algo doloroso y solo pude correr 6 kilómetros, pero los siguientes ya no lo fueron. Así pues, decidí que iba a correr el maratón, aunque con el parón por la lesión había pasado de entrenar 300 kilómetros al mes en diciembre a correr unos escasos 40 en enero.

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Cuando aún no sabía lo que me venía encima.

Por fin llegó el día. No tenía claro cómo iba a responder el tobillo a 42 kilómetros ni si iba a poder acabar o no, así que tuve que cambiar el objetivo de 3 horas y 40 minutos que me había propuesto por el de simplemente ir a acabar la carrera. Empecé a correr y el tobillo respondía bien, pero ya en los primeros kilómetros notaba que había perdido fondo por el parón de entrenos. La primera media maratón fue bastante correcta. Estaba bien, el tobillo aguantaba sin problemas y mentalmente tenía que pensar que podía acabar. Del kilómetro 21 hasta el 32 seguí aguantando el ritmo pero ahí topé con “el muro” y tuve que parar y caminar. Lo más frustrante fue que el tobillo estaba aguantando bien pero las piernas estaban para el arrastre. Daban ganas de parar y marcharse a casa pero decidí caminar unos kilómetros, y a ratos intentaba volver a correr pero tenía que parar. Recuerdo la sensación de que las piernas se paraban solas aunque yo quisiera seguir corriendo. Eso era por falta de potasio, ya que sin potasio las células de los músculos no responden a los impulsos nerviosos que les manda el cerebro. Así pues, durante esos 10 kilómetros estuve andando el 90% del tiempo, lo que fue bastante rollo. Finalmente crucé la meta, 4 horas y 11 minutos después de empezar.

Analizando fríamente en la situación (cosa que no hice en su momento) me doy cuenta de que correr esa maratón no fue la mejor decisión que he tomado. No era una “carrera importante”, tuve que hacer mucha rehabilitación y estar casi nueve meses sin correr para recuperarme. Pero también pienso que corriendo la maratón aprendí algunas cosas:

  • La importancia de planificar y trabajar las carreras con tiempo.
  • No obcecarse con los retos, saber aceptar contratiempos y ser menos impulsivo.
  • El cuerpo y la salud son lo más importante y con las lesiones no se juega (esta sí que la he aprendido bien).
  • La importancia de saber qué necesita el cuerpo para afrontar un maratón (a partir de ahora, plátano en los avituallamientos en distancias largas).
  • Y creo que ya está. Sí, ya está.

Así pues, la conclusión es que como casi todo lo que sé en la vida lo he aprendido a base de liarla un poco, gracias a esa maratón hoy soy (un poco) mejor como corredor.

 

JOAN


On the 22nd of January of 2017 I ran the SB Hotels Marató de Tarragona, my first and only marathon to date. At that time I had not ran any races for a while, but following Valentí Sanjuan via the Internet during his third attempt to finish the Powerade NonStop Madrid Lisboa – a 770 km nonstop bike race with a 55 hours time limit – motivated me to contemplate a big challenge. I found a three month training plan but since it was October 2016 and the marathon was in January 2017 I decided to expand it to four months.

October was the first month of training, where I had to reactivate myself. I had not trained during the summer so my paces were quite slow, but thanks to some fartlek training sessions I improved going from paces of 5:40min/km to paces of 5min/km. On the second month of training there was an increase of kilometres per training session and also another day of training per week. The third month was more or less similar to the second one, and I held it well except for some exceptional muscle fatigues that were fixed with a quick visit to the physiotherapist. In December I ran the Tarragona Half Marathon for the second time and I improved my PR by around 22 minutes. It is a big improvement but it must be said that I had not trained for that first half marathon and I conked out at kilometre 15, like the proper rookie that I was. At the ending of December I did a training test of 30 kilometres to see how well I was doing and I was happy to see that I could keep the paces of the first kilometres in the last ones.

The plan for January was to follow the training routine from December and do tapering (decreasing the number of training sessions on the last weeks before a race to be less tired) the last two weeks before the race. But it did not go that way. On the fourth of January (cannot forget about that date) I was training and I had to jump out the sidewalk to avoid some pedestrians. Unluckily, when I jumped back in, the kerb was too high and I stumbled on it. Sh*t! When I put my right foot on the floor I bent my ankle and I fell with my whole weight on it. I could not believe what had just happened and I thought that all the hard work from three months of training was gone with that 10 seconds fall. That same day my ankle looked like it had a tennis ball inside and I could not walk without limping. Mentally I was quite sunken but overall I was still quite cheerful.

The following day I visited my physiotherapist to evaluate the injury. He bandaged my ankle and told me to come back two days later. After all I had trained it was hard for me to be rational and I still preferred to try to run and not finish the race rather than not trying it at all, so on the second visit I asked him his thoughts about running the marathon. He looked at me with a strange face and told me to wait for a week to see how the injury evolved. A week later I could already rest my foot on the floor and walk properly but my ankle was still swollen. My physiotherapist told me to try training on a trail surface – because it is softer than tarmac –, to apply some ice on the injury after every workout and to stop training after the marathon to recover properly. The first training session was a bit painful and I could only run 6 kilometres, but the next ones did not hurt. So I decided that I would run the marathon, though I had gone from training 300 kilometres per month on December to train only 40 kilometres on January.

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Around kilometre 15 when things were still good.

Finally, the day arrived. I did not know how the ankle would respond to 42 kilometres or if I would finish the race, so I had to change my goal from 3 hours and 40 minutes to simply try to finish the race. I started running and the ankle was responding quite well but since the first kilometres I felt I had lost some resistance due to the lack of training on that last weeks. The first half marathon was quite correct. My ankle was holding on and I had to keep thinking that I would be a finisher. From the 21st kilometre to the 32nd I kept the pace but then I hit “the wall” and I had to stop running and walk. I did it for some kilometres and sometimes I tried to run again but I had to stop. I remember the feeling of my legs stopping even though I wanted them to run. That is due to the lack of potassium since without it the cells from the muscles cannot respond to the stimulus sent by the brain. So during those last 10 kilometres I walked for the 90% of the time, which kind of sucked. Finally I crossed the finish line 4 hours and 11 minutes after starting the race.

Analyzing the situation objectively (which I did not do at its time) I realise that running that marathon was not the best decision I have made. It was not a “big race”, I had to do a lot of rehab and I could not run for almost nine months to recover. But I also think that by doing so I learnt a few things:

  • The importance of planning and working on the races in time.
  • Not to be adamant with objectives, learn to accept setbacks and being less impulsive.
  • The body and health are the most important thing and injuries are not to be played with (I have learnt it, for real).
  • The importance of knowing what the body needs to confront a marathon (from now on, I will take some banana on the provisioning points on long distance races).
  • And I think that’s it. Yep, that’s it.

To sum up, the conclusion of this is that since almost all I know in life I have learnt by fxxking up a little bit, thanks to running the marathon today I am (a bit) better as a runner.

20170122_132106
Finisher.

 

JOAN

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